15 noviembre, 2011

Piel

Piel,
donde el olvido se pierde y se esconde el tiempo en grietas de recuerdos.
Piel que se atreve a acariciar los huesos y abrazar el cuerpo en una danza finita.

Piel,
la piel que te toca, te besa
la piel circular en la que duermes y tus dedos se introducen a lo perenne.

La piel que se esconde, descubre, enfría y calienta
aquella piel, la mía, la tuya, la nuestra, donde se guardan los secretos de la vida.

14 noviembre, 2011

Eco

Cuando sintió que no podía más gritó:
"Amo, ¡amo con toda el alma!",
y una voz nacida del eco de la piedra respondió:
"te compadezco, te compadezco con toda el alma".
Él y ella se recuerdan en un mismo momento
a pesar de que ahora la luna se turna para hacer sus días
no quedan en un tiempo ni espacio preciso
tiene el reloj con la misma hora, pero el ritmo es distinto.

09 noviembre, 2011

Palmasía

Mis manos aprendieron a extrañar.
Su tiempo no es relativo.
Un minuto es una hora
y pasan su noche contando días
hasta que con los años te vuelven a ver.

Mis manos se pierden en tu piel.
Su tiempo es relativo.
Los minutos son microsegundos
los segundos se miden en años
y las horas no logran calcularse.

Mis manos y tú con el tiempo son enemigos.
Mis manos y tú en el tiempo son amigos.
Mis manos y tú sin el tiempo, son amantes.
Mis manos sin ti, con o sin tiempo, no son.

21 octubre, 2011

Batalla

¿Saben lo que es morir? Es escuchar la voz de un docente panzón e inchequeable por una hora y media, voz que entra como taladro a la mente, como una moledora que destruye el cerebro, que agobia, que pone el cuerpo en un cansancio tal, que comprendes la razón por la que las clases son en pupitre. Si estuviera parada, mi cuerpo ya hubiera caído como plomo. Es así como caen mis párpados, los cuales se abren con gotas de fuerza que llegan desde las piernas adormecidas. Pobres ojos míos, grandes héroes de batalla, al frente disimulando ánimo, cuando en el fondo están agonizando conmigo.

El reloj gira un mundo cada segundo, y hasta preferiría su sonido tedioso y mecánico a seguir escuchando aquella voz… Esa voz de despertador en plena madrugada, al menos al despertador de un buen golpe lo cayas.

Andrea. 25 minutos después

Acabo de despertar después de dormir unos cuantos segundos con los ojos abiertos. Mis párpados se quedaron estancados y tengo los ojos secos.

Unos minutos y segundos más

Sigue hablando. ¿Qué tanto dice?, tal vez debería dejar de escribir y comenzar a entender sus palabras. ¡Imposible!, sé que una tiene menos sentido que la otra. Son una cadena de barrabasadas que se pierden en el laberinto circular del tedio.

¡Pero miren esa panza!, ¿alguien más que yo notó que la tiene desproporcional? Normalmente las panzas son redondas, pero la suya tiene un lado más grande que el otro… y esos botones que parecen reventar. Tal vez soy la persona menos adecuada para hablar de panzas, mas es inevitable. Su panza, sus muecas, mi cuerpo de plomo, mi actuación de tomar apuntes, mi falsa sonrisa. ¿De dónde saco energías para disimular percibir algún chiste si ni siquiera lo escucho?

Segundos y segundos prosperan

Me concentro en el estómago desproporcional. Me mareo en él, no es agradable mirar una panza ajena, vieja, amorfa, pero es el recurso que tengo para mantener los ojos abiertos. Me vienen unas repentinas ganas de reír, en alguna distancia del cuerpo se expulsan ánimos que comienzan a ponerme inquieta. Sigo sin escuchar palabras y sólo la voz del docente. En fin, hoy estoy acorralada.

20 minutos avanzaron y faltan 15 para terminar

Me puse a dibujar ramas alrededor de la hoja de carpeta. Sé lo que es la muerte lenta y comprendo lo que es tener ganas de hacer desaparecer aquella voz peor que mosca sobre la cabeza.

Una hora y media por clase, tres horas a la semana y se aprende, en la universidad se aprende, a odiar, además de que me viene aquel recuerdo de placer que tuve en algún momento de mi niñez al matar una hormiga con los dedos, desarmando su cuerpecito extremidad por extremidad mientras seguía viva. Yo soy la niña y él, el bicho.

Comenzaré a guardar los materiales. Mis ojos dejarán de mirar esta página, y se quedarán fijos en aquella boca de donde nace la voz, mientras espero comprender en sus palabras la despedida.
Cuatro gatos maúllan dentro mío una ausencia
mi alma se fue de viaje.

Si no fueras

Si no fueras el sustantivo de mi sujeto
el verbo de mi predicado
objeto directo e indirecto de mi oración

adjetivo pasivo y activo que califica al tiempo
artículo que no logro articular
determinante posesivo, interrogativo, exclamativo, no relativo, indefinido
adverbio, preposición o conjunción que articula las palabras

si no fueras, si no fueras sustantivo,
mis oraciones no serían complejas.

13 octubre, 2011

En el auditorio hay un hombre de espaldas que parece ser vos.
Reconozco las orejas, imagino los ojos atentos
recuerdo con las manos la textura de tu cuello.

Eres distante, así como el tacto.
Mi mirada es difusa
sólo eres parte de mis ojos.
No eres vos. Es imagen.

12 octubre, 2011

Amor de vaca o Amor entre una vaca y una tortuga o Un diente de león

Las vacas se enamoran también de las tortugas. Cuando eso pasa, las tortugas suben a su lomo mientras ellas los esperan pacientemente sobre la hierba, y desde ahí arriba las tortugas se creen grande. Las vacas son calmadas, por lo que las tortugas se acomodan a ellas sin problema alguno.

Las tortugas aprenden a comer alfa, no hacen esfuerzo por conseguir lechuga y duermen de más. Su vida adquiere una quietud más estable. Están tranquilas, están bien.

Una vaca ama a una tortuga. A la tortuga le tarda en llegar tales sentimientos, le es más fácil la costumbre que decir “te amo”. Las palabras le cuestan. Son horas de juego el llegar a conformar una sola palabra en el lomo de la vaca para transmitirle cómo se encuentra. La vaca se cansa y reposa. La tortuga siente vértigo algunas veces, pero no quiere bajarse. La comodidad prima en su vida.

La vaca le regala lentes por su cumpleaños. La tortuga tarda minutos en ponérselos, son demasiado gruesos y pesados, parecen binoculares. Es un día feliz. La vaca ve sus ojos reflejados en los de la tortuga mientras bebe agua. Siente que está dentro de aquel caparazón que parecía impenetrable.

Sonríe y envejece con los días de sosiego. La tortuga no comprende mucho lo que pasa, sólo espera el día en la noche para ver el juego de luz en el paisaje, mientras que en el día espera la noche para contar estrellas y contemplar la luna.

La tortuga nunca le dio regalos a la vaca, hasta que un día la vaca cayó y no pudo ponerse de pie. La tortuga se enfadó por el golpe que afectó su calma. Bajó del lomo para ver lo que pasaba. La vaca lo miró con unos ojos que no eran los que brillaban con el agua. Lentamente, como era natural, la tortuga fue por un diente de león que había visto desde arriba. No pensó que estaba tan lejos. Cuando retornó ya anochecía.

Se lo entregó como para que ella lo recibiese con la boca. Los ojos de la vaca luchaban con las sombras y el cansancio. Esa noche la tortuga dejó los lentes de lado y durmió junto a su compañera.

19 agosto, 2011

Titubeo

Tal vez me espere como habíamos quedado
yo llegaré y él pondrá los ojos luna en una nube.

La noche tibia de las ocho,
hay un sueño lejano de mar
y la luz suave de sus manos iluminando un cuerpo: el mío.

Tal vez me acaricie como lo había dibujado:
Los tejidos del silencio irrumpirán las bocas
una toronja se partirá en dos
la muñeca sujetará cinco dedos que se adjuntan con la piel,
y el fuego se prenderá con rocíos.

Tal vez, sólo tal vez, digo tal vez, callo tal vez.

Como lo había trazado y habíamos quedado
espero sus caricias.

A lo lejos aparecen sus lentes
que encuadran dos ojos mirando el suelo
reconozco sus cabellos, luego la gente, después el tráfico.

Parece que llega.
Espero, quedo y dibujo.

Tal vez no es.

20 julio, 2011

Mientras seas hombre y basura ve botando sandeces
tus palabras no son más que mezquinas mofas.

06 julio, 2011

Julio y yo, yo perdida en el tiempo

1/07/11

Llegaste Julio, tanto te había esperado.


5/07/11

Julio, si tan sólo no fueras tiempo, Julio. Si supieras lo que es quedarse y esperarte un año. Si permanecieras un rato más con tu manto azul, y si con eso no desequilibraras mundos. Oh, Julio, sobre todo si tuvieras oídos o si éstos no fuesen de hielo.


06/07/11

Julio, en ti me envuelvo
sujeta a palabras que vienen sin alevosía,
llegando tú con una afonía que busco descifrar
a través del tiempo.

Me aferro a él para comprenderte
pues somos dos relojes de distinta cuerda
en bolsillos separados de algún dios
hijo de Cronos y Afrodita.


11/07/11

Tu invierno me llevó por rutas de polvo a ver estrellas con silencio de río seco. Busqué tus ojos y divisé sombras. Mis manos se unieron al universo y quise pensar que ahí también se hallaban tus dedos, tal vez sobre los míos. Mi silencioso Julio, en el frío estabas, lo sé.


12/07/11

Día de pasado. La unión con el presente fue en el abrazo profundo, aquel que tuvimos repetidas veces a las seis de la tarde. No es que no me haya gustado, Julio, pero sabes que el pasado y yo tenemos un conflicto relacionado al olvido. ¿Podrías hacer que este día no existiese después, que nuestro calendario aprenda a olvidar la amalgama destinada del uno con el dos, y del uno repetido pueda irse al acompañado por el tres?


14/07/11

Tuve un sueño donde desaparecía, mas no sabría decir si mi ida era circular como la tuya. La despedida fue como mamá me enseñó, con un abrazo. No quise usar palabras lastimosas que pudieran devolver dolor. No sé si justifica, pero un "te quiero" y "I care about you" me parecieron la mejor manera de salir, frases sinceras que podrían haberme hecho resbalar en lo cursi. Qué más, poco importa ya.

Sabes Julio, la tierra que esperaba tantas noches y dormía en mí era hostil (¿la habrás sentido alguna vez?). Me hice daño imaginándomela como al principio, cuando estaba cubierta de nieve y yo creía que ahí podríamos construir una carpa de playa. La tierra cambia Julio, como tú y yo. La nieve se descongela, los ríos crecen, el agua se va. Uno despierta, vive y vuelve a dormir.


15/07/11

Una amiga confesó entre Huaris que conoció 24 Julios. ¡Tantos!, pensé. Me contó que hay personas que llegan a conocer a más de 100. No lo imagino. Ni si quiera imagino 100 Andreas juntas, ¡qué horror!

Como tú ya sabrás que me obsesiona el número 25, le regalé Rayuela para que complete el círculo y conozca un Julio más.

Pensando en ese escritor comprendí dos tipos de eternidades: la suya que consiste en quedarse más allá del tiempo, y la tuya, que radica en el retorno constante.


18/07/11

Querido Julio,

18 horas del día 18. Hoy envié un cuento a un concurso desconocido, con jurados que hablan francés, español chilenizado, español de Castilla, español gaucho y español mexicano (mi favorito). Vi que leerán todo el material enviado hasta mitades del próximo mes, luego darán una respuesta parcial. 18 seleccionados.

Si hubiera enviado el cuento en sobre, supongo que tendría temor de la posibilidad de que las hojas volaran por rumbos apartados, claro que ni esas dudas quitan el gusto de ver estampillas o repasar con la lengua húmeda el borde del sobre para asegurar su sellado. Ahora que se envía casi todo por mail (cartas, besos, abrazos, sonrisas, pretensiones), mi temor es nulo. En este caso, sé que el cuento llegó, una respuesta automática avisó la recepción.

Es tan distinto a los días cuando intercambiaba cartas con algunas primas, Julio. La respuesta se prolongaba meses. En ese tiempo mandaba besos a los aviones que pasaban por el cielo gritando los nombres de ellas, como si el avión se dirigiese a aquel destino o si las turbinas dejaran escuchar mis deseos, principalmente, como si ellas supiesen lo que les enviaba para recibirlo. Ahora las tengo de contacto en unos tres medios instantáneos de Internet, y aunque los saludos no son fluidos, sé que están porque veo sus frases, fotos y/o novios. El observar su presencia reconforta, haciendo que las palabras se reduzcan.

Vuelve a mi mente la respuesta de recepción del cuento, pienso en la respuesta, también automática, que me llegará informándome que el cuento está dentro o fuera de los 18 finalistas, en el maquinal sistema diario de noticias o cursos que llega a mi correo y que me gustaría mucho alguna vez recibir un poco más de texto que no sea parte de la reproducción maildiática.

Bueno Julio, debo poner punto final a esta carta que esperan a ser respondidos algunos mails de trabajo. Escribo pronto, saludos.

Andreaªª


20/07/11

Julio, tu nombre es el inicio de este párrafo. Él es necesario y extraño. Rima perfecta en incierto destino de tiempo. Me provoca verso, Julio.

Verso, provócame
tiempo de destino incierto
en perfecta rima.
Extraño y necesario es
el párrafo este de inicio.
Él es nombre.
Tú, Julio.

(Ya sabrás cómo leerlo)


23/07/11

Mochila Punto Corbatas Punto Tacos Punto Gafas Punto Hotel Punto Cable Punto Ducha Punto Ropa Punto Trabajo Punto Taxi Punto Trabajo Punto Colectivo Punto Trabajo Punto Prado Punto Trabajo Punto Picante Punto Aparte

Sueño Punto Hotel Punto Celular Punto Voz Punto Mensaje Punto Cine Punto Mensaje Punto Avenida Punto Frío Punto Mensaje Punto Hotel Punto Soledad Punto Mensaje Punto Película Punto Mensaje Punto Voz Punto Abrigo Punto Cabello Punto Aparte

Puerta Punto Abrazo Punto Amigo Punto Boliche Punto Tragos Punto Boliche Punto Auténtica Punto Boliche Punto Huari Punto Morenada Punto Risas Punto Huari Punto Coctel Punto Lágrimas Punto Coctel Punto Taxi Punto Anticuchos Punto Taxi Punto Hotel Punto Aparte

Día Punto Desayuno Punto Prado Punto Brujas Punto Gente Punto Dinero Punto Voces Punto Monedas Punto Bultos Punto Calles Punto Distancia Punto Terminal Punto Final


27/07/11

Frente a mí divisé dos brazos con un mismo destino. Yo estaba en un bar con los codos apoyados en una mesa descuidada de madera. Levanté la copa de cerveza y mientras ingería el líquido que marcaba un horizonte en la base, pude ver frente a la tabla garabateada diez pequeños dedos jugando a los enamorados. Diez dedos que al encontrarse con mis ojos, se soltaron de sus manos y vinieron a arañar mi ropa. Cinco de ellos, los que en algún momento me conocieron muy bien, tomaron mi cuello descubierto y lo apretaron para que no salgan palabras ni por los ojos. Solté el vaso, ya no podía sostener ni sostenerme. Los dedos cayeron cuando me puse de pie. Preferí abandonar el lugar en búsqueda de algún calmante, aunque hay dolores Julio, que ni la más poderosa aspirina sabe sanar.


31/07/11

Un silencio incómodo nos invadió desde hace días. Tardé mucho en comenzar a escribir. Abrí una y otra vez mi carpeta y entre ello sólo lograba destapar y tapar mi lapicera repetidas veces. No podía articular frases. La llana blanca reflejaba las palabras invisibles que giraban en mi cabeza. Pasamos juntos treinta y un días para tener que despedirnos, siendo difícil decirte adiós si eras como mi sombra cuando había luz y nos disolvíamos cuando estábamos a oscuras o tenía los ojos cerrados.

Llegaste a conocer los verbos y adverbios de mi cotidianidad, aunque no comprendíamos nuestros ritmos del todo. Tu puntualidad me enervaba, lo confieso, y sé que tú tampoco pudiste ni podrías acomodarte a mis destiempos; aún así, despertábamos y dormíamos juntos.

Ahora te vas Julio. Tengo un reloj frío y negro de muñeca que avanza segundo tras segundo mostrándome tu destino. Su circularidad me visualiza tu retorno, circularidad que atemoriza porque aquel engranaje que la hace, me parece entrópico y traicionero.

¿Tú eres como una pieza ahí, Julio? Dime, ¿no te asfixia el dar vueltas y no tener una salida ante aquel destino escrito?... Disculpa las interrogantes inoportunas que llegan cuando tenemos tan poco tiempo.

Ve Julio, ve. Si te animas a mirar mi rostro descubrirás en mí más de lo que estas palabras pueden darte en este momento. Volveremos a vernos, seguramente estaremos diferentes, pero al final seremos nosotros.

No dejes de llamarme, que acá me quedo Julio esperándote.

Amor

Era feo el pobre, pero la cautivó. La acompañaba todos los días a pasear por aquella plazuela olvidada del barrio. Ella no pedía mucho, por las mañanas no le interesaba sentarse en las bancas empolvadas, por las tardes no deseaba helados y en las noches soñaba con él. Siendo así de dulce, él tampoco pidió que se quitara aquellas gafas oscuras que cubrían gran parte de su rostro y quedaban manchadas después de algunos besos.

01 julio, 2011

Estación

Trazo tu nombre repetidas veces
en un mantel vacío
en un pensamiento nocturno
en el asfalto donde están mis pies
cansados de dar vueltas a tu silencio.

¿Podría culpar al invierno de tanto frío?

05 mayo, 2011

Muérete en mí
que yo en ti soy sólo huesos,
espectro que no merece flores.

Muérete en mí
y deja de hacerme carne
que duele tu matadero.

21 abril, 2011

A manera del mal:

Malandrín, mal agüero, mal amante, mal amigo, mal hombre, mal nacido, mal situado, malacara, malacostumbrado, malagradecido, malapata, malasangre, malasombra, malatraza, malavenido, malcasado, malcomido, malconsiderado, malcontentadizo, malcorazón, malcriado, maldadoso, maldecido, maldispuesto, maldito, maleado, maleante, malearado, malechor, maleducado, maléfico, malejo, malencarado, maleta, maletujo, malévolo, malgastado, malgastador, malgeniado, malgenioso, malhablado, malhadado, malhumorado, malicioso, maligno, malintencionado, malmandado, malmirado, malogrado, maloliente, malparado, malpensado, malsufrido, maltrecho, malo. Malvado.

Sin abrazos

Ella comprendió lo que era soledad cuando recostada, después de largos minutos de movimiento, alzó la cabeza y vio un espejo sobre sus cuerpos tibios.

La imagen se trazaba ideal para una película existencialista, llena de depresiones humanas. Dos cuerpos paralelos, una cama y respiros separados. Ella, que había esperado ese momento para preguntarle a él qué sentía, quedó en silencio. Las palabras sobraban, el reflejo era claro.

Él le dio la espalda, y se hizo al dormido. Ella se sentó en el borde de la cama y comenzó a buscar su ropa. Sabía que debía irse.

En Eustaquio

Dos de la mañana. Una mosca entró a mi oreja mientras dormía. No sé si fue sueño o realidad, aunque siento haber escuchado un zumbido suyo interno, o mejor dicho, fue uno y medio. Supongo que sus últimas agonías.

Tengo la cabeza con la oreja sobre la almohada esperando que la mosca salga, aunque sea por gravedad, pero siento que sigue ahí, escondida en la trompa de Eustaquio. Si la certeza entre sueño o realidad existiera, entonces podría dormir y despertar tranquilamente.

Ahora, al no tener varillas para las orejas, introduzco una orquilla de cabello, no recomendada por profesores de escuela. No sale. Podría ser que su existencia sea nula, o ya está muy dentro. ¿Cómo podría saberlo?

Media hora después. No puedo dormir, dejaré de culpar a la mosca, aunque literalmente no sale de mi cabeza. Tal vez sólo sea mi resaca. Necesito una soda fría.

17 abril, 2011

Retorno, por un día

Te soñé, con tanta textura que cuando despertaba, sin importar qué hora fuese, sólo exigía a mi mente retornar al sueño. Mi intención era escuchar tu voz, sentir tu mirada y risa, aquella que fue en algún momento hacedora de mi felicidad.

No hubo besos ni caricias, un diálogo poco trabajado, pero a pesar de los vaivenes de la vida, y esa realidad que ya no es nuestra, en tono suave al despedirme me contaste una vez más el secreto de Jaime y Blanca.

Aunque el final para ambos no fue destinado, en el barullo de la distancia había una esperanza. El problema vino después, cuando me persiguió todo el día tu recuerdo, y me metí a nuestras canciones, además de que mis dedos fueron tentados por tu número, pero mi voz iba a quedarse muda ante la tuya.

El día fue tuyo, como tantos otros que te dejé, y te dejaré. La luna se adueñó del cielo. Mañana comienza una vez más la rutina, y el cemento en nuestra historia.

15 abril, 2011

Maldita bruja

Dicen que cuando el padre de Virginia la castigó por haber llegado a las once a casa, entre gritos y golpizas ella alzó un alarido y le dijo: “Deja de gritarme tanto. Ojalá te volvieras mudo”. Él no calló y le dio una paliza más fuerte por haber levantado la voz.

A la mañana siguiente algo raro sucedió. Don Fermín tenía dolor de cabeza y garganta. Cuentan que le vino como un resfrío, pero uno tan fuerte que estuvo sin hablar por casi una semana. Se comunicaba escribiendo en una pizarra pequeña, así que apenas vio a Virginia puso: “Maldita bruja. Buen día, hija mía”.

Consumada

Juego con un cuento como si fuera bueno. Lo leo repetidamente, en él me encuentro, me detengo y me pierdo. Se hizo mi laberinto y mi hogar.

La presencia de un espectro, de un santo, de un hotel de porcelana hacen que el cuento no se vaya. Tengo ganas de comer su papel, pero no puedo. Anoche estuve comiendo lapiceras, y no me hicieron mucho bien. La tinta de las hojas desgana el apetito.

La luna se esconde tras las nubes, mientras las letras del cuento dan giros chispeando como estrellas. El cuento me devorará, sólo de ello estoy segura. Sus mandíbulas no se detendrán, yo seré el papel.

21 febrero, 2011

Sin señal

La vieja radio de cocina se despide. Son más de las 2 y Sandra no puede dormir. Está sentada en el comedor desde hace horas, y ni el irritante sonido de la emisora la pone de pie. El té está frío, tanto como el cadáver de un marido que reposa en la alcoba.

La radio que parece no apagarse, mañana terminará el día hablando de Sandra, mientras ella permanecerá en silencio.

25 enero, 2011

Sea

Sea alguna noche, tú imaginando, agonizando, girando olas.
En la mañana despiertas.
Abres los ojos y es un nuevo día.

Se hace la costumbre, esperanza y sueños.
Es la ley de mortalidad que apresura su destino.
Así pasa la vida.