18 noviembre, 2013

Dañada

Estamos dañados.

Arruiné la llegada de mamá. La torta muy dulce, el vino muy dulce, las brochetas no saciaron el hambre de ninguno de la mesa.

Prejuicios.

Inmadurez.

Gritos.

Luego lloro y mi cara se deforma. No es verdad que las lágrimas hacen ver a las mujeres bonitas, no lo creo, no a mí.

08 mayo, 2013

Piel de letras

Recorrió su cuerpo con palabras para hacerlo tuvo que pensarla y desearla
tocar con las letras su piel hasta lo más profundo:
el punto.

-.-
Recorre su piel, sus pechos y su alma haciéndolos frases mientras escribe. La piel está hecha de letras. El movimiento de la boca al leer cada una de las cartas se transforma en una caricia. Luego deja la computadora y la piel es de piel, y sus dedos son de dedos. Entonces toma otras manos de piel y hueso, y habla poco. Las palabras y los relatos tienen otro destino. 

-.-
"Recorreré la geografía de tu cuerpo", dijo. Ella se sintió alagada. Él pensaba en las estrías y arrugas que debía cruzar hasta llegar a ella.

01 abril, 2013

Poema de dos voces


Has de mí carne carne
para entrar por las piernas de tu destino
y jugar en el jardín de los sentidos.
Cómeme con sangre y saliva
oprime mis pechos con tus dientes
y no me dejes caer en la tentación
de abandonarte por la noche.
(Je vous aime)

Haré de tu piel abrigo
Para cubrirme de ti en las tempestades
Para mojarnos prendidos bajo la lluvia
Llevaré mi deseo hasta tu vientre
La creación del mundo en tu cintura
Para tentar tu estadía y retrasar tu partida
Para hacer de lunas soles y de noches días
y del tiempo nuestro, entre carne, sangre y saliva
(Je vous aime aussi)

21 febrero, 2013

Carta

Sr. Luis,

Sus palabras viajan por el tobogán de los ojos y de los oídos (lo escucho). Van directo a mi corazón.
Quisiera comprender lo que hace con alguien. Su necesidad de conocer la intimidad de otras mujeres, el compartir fotos, frases, textos y canciones que hablan de amor. Quisiera saber si se desespera por ver un mail o recibir una llamada que no sea la mía, si manda poemas que gritan "¡la pienso, extraño, y, además, llueve!". Quisiera que no me afectase tanto, lo quisiera mucho, no sabe cuánto, pero duele. Quisiera que las palabras más bellas que nacen en su boca y de sus dedos llegasen solo a mí.
Haré que esto sea un momento. Si hago de esto mi vida seré Pizarnik, y de ella sólo amo sus letras, no su final. Sabe, usted, que siempre soñé con finales felices. Cuando beso su frente, pienso en que un día la besaré y su cabello será todo blanco. Ese día le regalaré la sonrisa más dulce.
Muchas canciones de amor y películas me hicieron mal. Quisiera no ser tan sensible, que la química y la psicología fuesen diferentes en mi ser. Quisiera, lejos de toda poesía, dejar de decir "quisiera" y saber amarlo más.
Lo que es, lo llevamos latente y oculto, entre sangre, carne, alma y huesos, al lado izquierdo del cuerpo y sólo se lo escucha con "lo primal del viento".

Je vous aim,
Andrea

19 febrero, 2013

Al recuerdo

Miércoles por la noche. Terminé el examen de Epistemología a las 19:30. El docente me detuvo antes de salir del aula para darme un pequeño presente: "Cantar de los Cantares" (Prólogo, preludio y traducción de Juan Araos Uzqueda), explicando en voz privada que el libro estaba hecho para leerlo "con un prójimo".


Entonces sentía mi rostro sonrojado, quería agradecerle con un rápido abrazo, pero habían muchos espectadores en aula que seguramente ya se andaban preguntando por qué un libro para mí, si mis notas no destacaban o llegaban a la altura del 100% como las de dos muchachos en la sala.

En todo caso, quise reír contigo esta alegría, mas mis llamadas fueron al viento. Recordé que no vi "Los amantes del Círculo Polar" porque también reservé la película para alguien y tengo guardados algunos tesoros más para ser compartidos. La vida me brinda Soledad y ya no sé si esperar a un prójimo... tal vez debería darme cuenta que debo aprender a leer, oler, caminar, dialogar, observar conmigo en mí. Y es que a ratos a esa señorita Soledad le gusta cavar lagunas.

No alcancé a darte el regalo navideño, menos el de Reyes... Tal vez tampoco llegues en julio como habíamos quedado y permanezcas en esa ciudad con tu familia (la curiosidad me está consumiendo, o mejor dicho, la incertidumbre).

Sólo espero que no vuelvas a olvidarte de mí tanto tiempo, que yo te tengo presente a las seis de la tarde.
Buena estadía en tus tierras,

quien alguna vez fue.

18 febrero, 2013

Dos frases en mente sobre el ir al cine, la primera: "dime con quién vas y te diré qué puedes hacer", y la segunda "dime dónde te sientas, cuántos hay en sala y te diré qué haces".

Hoy no te abrazo

No es que estés dormido
no es que tenga sueño,
no se trata de flojera
del dolor de espalda,
ni tampoco de tristezas
o que no es una noche de frío.

Hoy no te abrazo
porque hoy no te siento.

11 febrero, 2013

Deja

Años que no te veía llorar así, en la ducha. Sé que ahí lloran los desconsolados, yo también lo hice. Pareciera que la regadera acompañara el llanto. Pero qué te dije sobre los mensajes, no leas, no caigas como tu tía Rosa que luego llamó a tu mamá para que la ayude en sus decisiones. No hagas las escenas que criticabas de Alejandra, ni tampoco busques que él te lo cuente. Los hombres engañan en silencio por cobardes. Te arrojan pistas para volverte loca, luego escapan y te juzgan a ti por terminar la relación. No te tientes con su celular sobre la mesa, no lo hagas, él se dará cuenta y tu corazón terminará destrozado.

Lo hiciste pero, no me escuchaste y ahora lloras desconsoladamente. Si tan solo pudiera abrazarte. Comprendo tu curiosidad, comprendo tus inseguridades, las he conocido muy de cerca, pero no debías haber hecho eso, sabes que no. Ahora estás que no sé cómo calmarte.

Piensa en las eternidades de felicidad juntos, no en los sueños, son traicioneros, sé fuerte, levántate, vístete, verás que dejarás de llorar. Y olvida el celular, déjalo sobre la mesa, no toque esa piedra de fuego. Deja el engaño, bien sabemos las dos lo que realmente sientes.

27 enero, 2013

Vacío


Mis manos ya no te tocan
cuando lo hacen me destruyen,
así como tu voz y los besos cerrados.
Me duele la cabeza de guardar lágrimas
los ojos y la frente ancha no aguantan el calor de fiebre.

Te alejo y ya no puedo conmigo,
menos contigo. 
Me deshago en celos de la tranquilidad con que vives
de los ojos que te miran y de los que te ignoran.
No aguanto tus letras, tu pasado
tus objetos que no son míos, ni tuyos
que vinieron de manos ajenas.

Tengo el vacío del universo negro
 y el sol no me salva.
La noche me hunde
-las noches son los días en los que más te extraño-,
los sueños me despiertan
y tu voz, mi salvación,
se aleja.

21 enero, 2013

Aprendizaje

Sabía lo que era el cuerpo de una niña. Por 11 años nos bañamos bajo el mismo sol y jugamos en la misma bañera. Ella desnuda y yo cubierto. El juego era más que el cuerpo. Sabía lo que era ser primo, hermano, amigo, sabía lo que era jalarle los cabellos, pero me asusté cuando despertó llorando porque tenía sangre seca en su ropa, por las nalgas.

A los 12 años dejamos la bañera, pusieron ducha en la casa, "por las wawas", decía la abuela. Extrañaba el juego, ella se distanciaba, yo jalaba sus cabellos, pero se iba y dejaba de patearme.

No sabía lo que era quedarnos en casa solos por la noche de sábado, mientras la abuela, mis papás y su mamá se iban a un matrimonio y verla dormí me obligaba a tocarla. No sabía lo que era hacerla despertar y que me viera con esos ojos de brillo nocturno, luego levantarse lentamente el camizón para mostrarme sus piernas morenas.

Dejé de saber, dejé el juego, dejé de confiar. No sabía lo que era verla besarse con un flaco cualquiera a unas cuadras de la casa y golpear rostros que nunca había visto. Ella lloraba y dejaba de hablarme por un tiempo.

No sabía lo que era sentir el silencio de la abuela dormida, que había dejado de ir a fiestas y matrimonios por salud, y aprovechaba yo de ir al cuarto de mi prima, hermana y amiga. La tocaba, ella se dejara tocar y me abría el pantalón. No sabía lo que eran capaces de hacer los cuerpos y de que los senos eran para ser adorados y besados suavemente.

Luego, comencé a saber y yo era quien la robaba de clases para besarla en barrios ajenos, donde confiaba que su madre, ni mis padres, ni la abuela nos verían.

No sabía lo que era hacerle el amor y que la abuela nos viera, y en la desesperación su corazón se detenga. No sabía lo que era mentir y levantar  el cuerpo de la abuela para que fingir que su muerte fue mientras todos dormíamos. Ella volvió a paterame, a darme golpes con los brazos, la abracé y lloramos juntos. Luego cada quien retornó a su recámara para forzar el sueño y dejar pasar el llanto.

Con los gritos de mis papás y su mamá al ver a la abuela, nuevamente comencé a saber, mientras mamá lloraba abrazada de mi prima, hermana, amiga y mujer.

17 enero, 2013

Sobre la cabeza de la niña que duerme
roncan los sonidos de la habitación
en la que se esconde el hombre oculto
bajo el recuerdo de su voz.