Mi pequeño Barack, si no es amor lo que hay en tus ojos
si no son estampas de dulzura tus patitas grabadas en mi ropa,
¿entonces qué podría ser?
Son tus taquitos correteando por la casa que nos hacen sonreír.
Es verte dormir y sentirte al despertar.
Eres tú, suave y tibio que me destempla los huesos
con la ternura de tu aliento.