Los días mueren y vuelven a nacer. La circularidad del tiempo no parece tener final ni siquiera lejano. Los sueños terminan y la vida comienza para que uno vuelva a dormir. El sol se esconde, la luna se hace visible y otra vez deja de estar para la posición de aquella masa amarilla medidora del tiempo. Entonces la vida se va y la muerte aparece, y por ciertas reglas naturales, parece que luego la vida volverá a ser, para que la muerte llegue de nuevo.
¿Existe el fin, entonces?