31 octubre, 2010

Recuarto

Seis de la tarde, día de lluvia.

Llego a tu casa después de alguna llamada,
clase, deseo, sueño, calle, tráfico, gente, ojos
al fin, contigo.


El beso, el abrazo.

Las seis y algo más.

Más lluvia
el cuarto con libros por arriba y abajo
saltados como por un sismo.
Paredes azules, ventanas viejas,
un árbol mojado y tus manos recorriendo cortinas.


Mis ojos, tú.

No hay horas.

Sesó la lluvia.
Tu cuerpo, tal vez el mío
la música, ruídos con sabor a mundo
tu voz, risa, respiro
tus brazos, tu pecho, mis dedos
tus cejas, párpados, pestañas.

Mis labios, tu piel.
Lluvia. Ropa. Calle. Casa
y una nostalgia que da vueltas.

06 octubre, 2010

Enadada

Una voz de unos labios desespera preguntas apenas comprendidas entre el juego distante del tiempo y espacio.

Unos oídos mudos se prestan la voz de los ojos para responderlas a modo de acercarse a ella.

Aunque en realidad los oídos no existieron, menos los ojos ni las intenciones.