Cuando estoy contigo
sólo quisiera quedarme en tu piel, besos, manos
encantada en tu voz, palabras, diálogos y monólogos.
Hasta que decides irte, y yo esperar tu regreso.
Te distancias tanto que tu única razón es la lejanía.
Me quedo con un tal vez, un día, por qué no,
dejes de ser víctima del tiempo y recuerdos
y entonces me acompañes en esta presencia dispuesta a ti.
15 diciembre, 2010
31 octubre, 2010
Recuarto
Seis de la tarde, día de lluvia.
Llego a tu casa después de alguna llamada,
clase, deseo, sueño, calle, tráfico, gente, ojos
al fin, contigo.
Las seis y algo más.
Más lluvia
el cuarto con libros por arriba y abajo
saltados como por un sismo.
Paredes azules, ventanas viejas,
un árbol mojado y tus manos recorriendo cortinas.
No hay horas.
Sesó la lluvia.
Tu cuerpo, tal vez el mío
la música, ruídos con sabor a mundo
tu voz, risa, respiro
tus brazos, tu pecho, mis dedos
tus cejas, párpados, pestañas.
Mis labios, tu piel.
Llego a tu casa después de alguna llamada,
clase, deseo, sueño, calle, tráfico, gente, ojos
al fin, contigo.
El beso, el abrazo.
Las seis y algo más.
Más lluvia
el cuarto con libros por arriba y abajo
saltados como por un sismo.
Paredes azules, ventanas viejas,
un árbol mojado y tus manos recorriendo cortinas.
Mis ojos, tú.
No hay horas.
Sesó la lluvia.
Tu cuerpo, tal vez el mío
la música, ruídos con sabor a mundo
tu voz, risa, respiro
tus brazos, tu pecho, mis dedos
tus cejas, párpados, pestañas.
Mis labios, tu piel.
Lluvia. Ropa. Calle. Casa
y una nostalgia que da vueltas.
06 octubre, 2010
Enadada
Una voz de unos labios desespera preguntas apenas comprendidas entre el juego distante del tiempo y espacio.
Unos oídos mudos se prestan la voz de los ojos para responderlas a modo de acercarse a ella.
Aunque en realidad los oídos no existieron, menos los ojos ni las intenciones.
Unos oídos mudos se prestan la voz de los ojos para responderlas a modo de acercarse a ella.
Aunque en realidad los oídos no existieron, menos los ojos ni las intenciones.
27 septiembre, 2010
Tengo un nombre
Tengo un nombre que armó una ruleta
y se desliza entre los pesamientos de mi pecho.
Un nombre cuyo significado es Distante
y recorre la voz nocturna que palpita en esta boca.
Nombre océano, en el que me sumerjo
a sabiendas de ahogarme en cada una de sus ocho letras
que connotan soledad.
y se desliza entre los pesamientos de mi pecho.
Un nombre cuyo significado es Distante
y recorre la voz nocturna que palpita en esta boca.
Nombre océano, en el que me sumerjo
a sabiendas de ahogarme en cada una de sus ocho letras
que connotan soledad.
26 septiembre, 2010
Desvelación
Luna dulce, silenciosa y sola.
La única estrella por la que brillas
aparece cuando tú dejas de estar,
entonces añoras los minutos del ocaso
y te desvelas pensando en ese momento
cuando sentiste su calor.
La única estrella por la que brillas
aparece cuando tú dejas de estar,
entonces añoras los minutos del ocaso
y te desvelas pensando en ese momento
cuando sentiste su calor.
A él
Tenía ganas de enviarle un correo para agradecerle por el presente a motivo de su cumpleaños. No lo hizo. Tampoco llamó ni pudo mandar mensaje alguno. Él se había alejado, y aunque añoraba pedirle que le escribiera como cuando todavía hablaban, no pudo hacerlo. En realidad, poco pudo hacer para demostrarle su aprecio y gracias por la memoria, por no dejarla en el olvido.
La emoción, recuerdo y añoranzas la traicionaron convirtiéndose en lágrimas. Antes de que la gente externa dentro del bus se diera cuenta, se limpió el rostro con las manos. Apoyó el brazo en la ventana y se puso a pensar que seguramente en tres meses una excusa por navidad los reuniría algunos segundos, aunque sea en voz.
Una vez más, dos vidas iban separadas por transportes diferentes. Parecía ser que el cristal que dividía sus rutas se hacía muro, pero aún así, quedaba la esperanza de un ventanal. "Al final, -pensó ella antes de bajar- la historia demuestra que los muros también se destruyen".
"En la esquina, por favor", y continuó su camino.
La emoción, recuerdo y añoranzas la traicionaron convirtiéndose en lágrimas. Antes de que la gente externa dentro del bus se diera cuenta, se limpió el rostro con las manos. Apoyó el brazo en la ventana y se puso a pensar que seguramente en tres meses una excusa por navidad los reuniría algunos segundos, aunque sea en voz.
Una vez más, dos vidas iban separadas por transportes diferentes. Parecía ser que el cristal que dividía sus rutas se hacía muro, pero aún así, quedaba la esperanza de un ventanal. "Al final, -pensó ella antes de bajar- la historia demuestra que los muros también se destruyen".
"En la esquina, por favor", y continuó su camino.
20 septiembre, 2010
Absurdo
Un absurdo le vino a la mente. No era la sensación de ampolla en el pecho, iba más allá. Se dio cuenta que con él se sentía más sola que estando sola. Bajó la mirada, se apoyó a la pared y siguió esperando, aunque sabía que era mejor irse.
16 septiembre, 2010
Llamadas al viento II
Llamadas al viento para unos oídos en silencio.
Sus ojos ocultos, perdidos aún en alguna sombra nocturna
conmigo ni tacto, ni sonrisas, ni palabras
sólo el legado constante de su recuerdo
y una creencia paciente de espera que se fragmenta.
Sus ojos ocultos, perdidos aún en alguna sombra nocturna
conmigo ni tacto, ni sonrisas, ni palabras
sólo el legado constante de su recuerdo
y una creencia paciente de espera que se fragmenta.
Memoria
El fiel recuerdo no se iba. Era un perro que ladraba para ensordecer presentes, mientras una gata memoria arañaba sueños. Decidí entonces ahogarlos antes de que me mordieran con el arrebatador pasado, aunque algo en mí decía que ya estaba infectada de rabia.
03 abril, 2010
Diferente
Qué diferente era mirarse y encontrarse con ella misma. Primero que los lentes que ocupaban casi tres cuartos de su rostro ya no eran símbolo de inteligencia, ahora era ceguera. El espejo había dejado de ser vanidad para ser tortura, las manos que inspeccionaban cada arruga eran ásperas y las uñas cada vez más amarillas.
Abrió el grifo y comenzó a lavarse la cara. Quiso dejar de verse, ya no tenía ganas de hallar canas y mucho menos de esconderlas. Ahora ella debía acostumbrarse a vivir así, a ser así, por lo que decidió verlo del lado positivo: ya no tenía granos, no necesitaba de anticonceptivos y pronto dejaría de hacer largas colas.
Abrió el grifo y comenzó a lavarse la cara. Quiso dejar de verse, ya no tenía ganas de hallar canas y mucho menos de esconderlas. Ahora ella debía acostumbrarse a vivir así, a ser así, por lo que decidió verlo del lado positivo: ya no tenía granos, no necesitaba de anticonceptivos y pronto dejaría de hacer largas colas.
01 marzo, 2010
Encuentro
Hoy se verán. Ella no sabe qué vestir, no sabe qué sonreír, cómo estar, cuándo callar, cuándo hablar. Tiene cierto temor de verlo pero sabe que correrá como brisa cuando vaya llegando a él.
Sentirá sus piesecitos flotar sobre el asfalto y cemento de la vieja ciudad. Llegará, él le abrirá la puerta recibiéndola con un beso de amigos. Sonreirán. Ella se ruborizará como niña mientras siente un aroma especial del cuerpo que la saluda. Él se mostrará seguro y hablará.
Algo quiere decirle, sino no la hubiera citado. De lo que ella está segura es que no será sobre ambos, sino sobre él y alguien más.
Sentirá sus piesecitos flotar sobre el asfalto y cemento de la vieja ciudad. Llegará, él le abrirá la puerta recibiéndola con un beso de amigos. Sonreirán. Ella se ruborizará como niña mientras siente un aroma especial del cuerpo que la saluda. Él se mostrará seguro y hablará.
Algo quiere decirle, sino no la hubiera citado. De lo que ella está segura es que no será sobre ambos, sino sobre él y alguien más.
08 febrero, 2010
Pedazos
Ella quería escribirle, pero no sabía como. Era su amigo, amigo íntimo (¡cada denominación que aparece!), lo que no era lo mismo que amigo con derecho, era íntimo porque así quedaron que sería.
Ella quería más, tal vez por eso pensaba qué escribirle. Él quería inspeccionar su cuerpo, eso también estaba claro. Eran dos mundos diferentes. Ella quería dejar de sentirse enamorada, interrumpir los sentimientos que le daban ilusiones, mientras él sólo reflejaba aquella nada que endurece vidas.
Cuando terminaba de escribir, él llegó al café. Se sentó frente suyo sin darle un beso ni en la mejilla. Ella se disculpó para ir al baño. Se sentó en la cubierta fría del inodoro, sacó la hoja del bolso y la cortó en pedazos. Miró al techo para que las lágrimas no resbalaran por sus mejillas, soltó el agua para disimular alguna acción dentro de la caseta, salió, se lavó las manos y retornó a la mesa.
La charla fue para intercambiar algunos libros. Dejaron el lugar apenas terminaron el café y con ello un papel que yacía como pedazos. Se fueron por caminos separados, esa noche era mejor dormir sola, aunque lo extrañaría más que cuando dormía a su lado. Él no tuvo objeciones, le esperaba bastante trabajo para el día siguiente.
Ella quería más, tal vez por eso pensaba qué escribirle. Él quería inspeccionar su cuerpo, eso también estaba claro. Eran dos mundos diferentes. Ella quería dejar de sentirse enamorada, interrumpir los sentimientos que le daban ilusiones, mientras él sólo reflejaba aquella nada que endurece vidas.
Cuando terminaba de escribir, él llegó al café. Se sentó frente suyo sin darle un beso ni en la mejilla. Ella se disculpó para ir al baño. Se sentó en la cubierta fría del inodoro, sacó la hoja del bolso y la cortó en pedazos. Miró al techo para que las lágrimas no resbalaran por sus mejillas, soltó el agua para disimular alguna acción dentro de la caseta, salió, se lavó las manos y retornó a la mesa.
La charla fue para intercambiar algunos libros. Dejaron el lugar apenas terminaron el café y con ello un papel que yacía como pedazos. Se fueron por caminos separados, esa noche era mejor dormir sola, aunque lo extrañaría más que cuando dormía a su lado. Él no tuvo objeciones, le esperaba bastante trabajo para el día siguiente.
15 enero, 2010
Color
Ella decidió no ofrecer más color. Se sentó en el piso de madera de su habitación con las piernas abiertas apoyada a la pared y borrósamente miró por la ventana. Tomó su cuaderno de apuntes para picar palabras de varias páginas, todas sin sentido.
Lo arrojó. El ruido de la caída estuvo acompañado por el sonido de un disparo. Aunque ella no lo quería, su muerte tuvo color: el rojo que bañaba un vestido blanco y unas piernas morenas.
Lo arrojó. El ruido de la caída estuvo acompañado por el sonido de un disparo. Aunque ella no lo quería, su muerte tuvo color: el rojo que bañaba un vestido blanco y unas piernas morenas.
07 enero, 2010
Ella con Él
Le gustaba verlo recostado, callado, con la pipa entre los labios, los ojos cerrados y el humo volviéndolos borrosos.
- "Hay veces que soy ese aparecer y desaparecer que sale de tu boca".
Él abrió un ojo y sonrió. No entendía ni quería entender a qué se refería. Ella sabía que sería así, por lo que miraba la pared y ponía sus manos y pies en ésta para tocar el frío y no sólo sentirlo. El ambiente no cambiaría.
- "Hay veces que soy ese aparecer y desaparecer que sale de tu boca".
Él abrió un ojo y sonrió. No entendía ni quería entender a qué se refería. Ella sabía que sería así, por lo que miraba la pared y ponía sus manos y pies en ésta para tocar el frío y no sólo sentirlo. El ambiente no cambiaría.
Tráfico
Las calles se llenan de tráfico. Todos pasan, pocos quedan. Tráfico de vehículos, de gentes, de niños, de alguienes de nadies. Tráfico de sueños perdidos, de ilusiones pisadas por el mismo tráfico. Tráfico que vuelve a nuestras vidas en lo que es, un viento que lleva y recoge, pero hasta ahora no sabe para qué.
Da miedo de uno mismo, temiendo del humano, del niño, del hombre, de la mujer... da miedo sentirse en los ojos del extraño, y sobre todo el no perder el miedo que impide andar entre el tráfico.
Da miedo de uno mismo, temiendo del humano, del niño, del hombre, de la mujer... da miedo sentirse en los ojos del extraño, y sobre todo el no perder el miedo que impide andar entre el tráfico.
06 enero, 2010
Sin lágrimas
En silencio. Me canto a mí misma una y otra vez la canción de Chavela, 'Llorona'. Comí en piedra, siguiendo costumbres milenarias, para endurecer el alma y las lágrimas.
Hoy siento que ya no lloro, ni siquiera por dentro.
El silencio invadió también el llanto.
Hoy siento que ya no lloro, ni siquiera por dentro.
El silencio invadió también el llanto.
04 enero, 2010
Llamadas de viento
Día de frío. En casa. El teléfono parece muerto.
Tu llamada se encierra en el viento.
Yo espero.
Mis ojos se cierran.
El día cambia.
Yo espero.
Tu llamada se encierra en el viento.
Yo espero.
Mis ojos se cierran.
El día cambia.
Yo espero.
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