En silencio. Me canto a mí misma una y otra vez la canción de Chavela, 'Llorona'. Comí en piedra, siguiendo costumbres milenarias, para endurecer el alma y las lágrimas.
Hoy siento que ya no lloro, ni siquiera por dentro.
El silencio invadió también el llanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario