07 enero, 2010

Tráfico

Las calles se llenan de tráfico. Todos pasan, pocos quedan. Tráfico de vehículos, de gentes, de niños, de alguienes de nadies. Tráfico de sueños perdidos, de ilusiones pisadas por el mismo tráfico. Tráfico que vuelve a nuestras vidas en lo que es, un viento que lleva y recoge, pero hasta ahora no sabe para qué.

Da miedo de uno mismo, temiendo del humano, del niño, del hombre, de la mujer... da miedo sentirse en los ojos del extraño, y sobre todo el no perder el miedo que impide andar entre el tráfico.

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