Le gustaba verlo recostado, callado, con la pipa entre los labios, los ojos cerrados y el humo volviéndolos borrosos.
- "Hay veces que soy ese aparecer y desaparecer que sale de tu boca".
Él abrió un ojo y sonrió. No entendía ni quería entender a qué se refería. Ella sabía que sería así, por lo que miraba la pared y ponía sus manos y pies en ésta para tocar el frío y no sólo sentirlo. El ambiente no cambiaría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario