Estamos dañados.
Arruiné la llegada de mamá. La torta muy dulce, el vino muy dulce, las brochetas no saciaron el hambre de ninguno de la mesa.
Prejuicios.
Inmadurez.
Gritos.
Luego lloro y mi cara se deforma. No es verdad que las lágrimas hacen ver a las mujeres bonitas, no lo creo, no a mí.