Ahora que Alejandra ama
sólo espera la luna delirante
y dormir sin pudor
por las nubes de las sábanas
donde Luis descansa.
26 marzo, 2012
25 marzo, 2012
Carta de amor
La culpa está en la boca
donde se hizo el pecado
y unas alas de fuego
fueron raíces de mi discurso.
No me disculpo,
prefiero evitar el círculo del arrepentimiento.
Escribo porque se me hace imposible hablar,
mi mayor deseo es contar con tu voz
retroceder el tiempo hasta el timbre del teléfono
y avanzar por aquellas aceras de septiembre.
Escribo porque ya no tengo palabras en la lengua
sólo sangre.
donde se hizo el pecado
y unas alas de fuego
fueron raíces de mi discurso.
No me disculpo,
prefiero evitar el círculo del arrepentimiento.
Escribo porque se me hace imposible hablar,
mi mayor deseo es contar con tu voz
retroceder el tiempo hasta el timbre del teléfono
y avanzar por aquellas aceras de septiembre.
Escribo porque ya no tengo palabras en la lengua
sólo sangre.
22 marzo, 2012
El día del beso líquido
Si te quiero es porque el olvido me lleva a los brazos tristes de la noche clarividente.
Caigo en el anuncio de un amanecer que parece inteligible
y es tu rostro el reflejo del sueño guardián de la cama.
Si te quiero es porque eres sin penar alguno, la tempestad que me atemoriza,
lo lejano en nuestro caos es la cordura del alma y lo más cercano es la cierra del ocaso,
el ocaso donde decidimos en las letras que se convierten en palabras sin sentido.
Es absurdo confiar en tu mirada desprevenida
pero esa es mi red y la cuerda donde entrego mi pulso
es tu tacto el que invita a hacerse dueño de mi piel.
Yo acepto y confío.
Caigo en el anuncio de un amanecer que parece inteligible
y es tu rostro el reflejo del sueño guardián de la cama.
Si te quiero es porque eres sin penar alguno, la tempestad que me atemoriza,
lo lejano en nuestro caos es la cordura del alma y lo más cercano es la cierra del ocaso,
el ocaso donde decidimos en las letras que se convierten en palabras sin sentido.
Es absurdo confiar en tu mirada desprevenida
pero esa es mi red y la cuerda donde entrego mi pulso
es tu tacto el que invita a hacerse dueño de mi piel.
Yo acepto y confío.
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