21 abril, 2011
A manera del mal:
Malandrín, mal agüero, mal amante, mal amigo, mal hombre, mal nacido, mal situado, malacara, malacostumbrado, malagradecido, malapata, malasangre, malasombra, malatraza, malavenido, malcasado, malcomido, malconsiderado, malcontentadizo, malcorazón, malcriado, maldadoso, maldecido, maldispuesto, maldito, maleado, maleante, malearado, malechor, maleducado, maléfico, malejo, malencarado, maleta, maletujo, malévolo, malgastado, malgastador, malgeniado, malgenioso, malhablado, malhadado, malhumorado, malicioso, maligno, malintencionado, malmandado, malmirado, malogrado, maloliente, malparado, malpensado, malsufrido, maltrecho, malo. Malvado.
Sin abrazos
Ella comprendió lo que era soledad cuando recostada, después de largos minutos de movimiento, alzó la cabeza y vio un espejo sobre sus cuerpos tibios.
La imagen se trazaba ideal para una película existencialista, llena de depresiones humanas. Dos cuerpos paralelos, una cama y respiros separados. Ella, que había esperado ese momento para preguntarle a él qué sentía, quedó en silencio. Las palabras sobraban, el reflejo era claro.
Él le dio la espalda, y se hizo al dormido. Ella se sentó en el borde de la cama y comenzó a buscar su ropa. Sabía que debía irse.
La imagen se trazaba ideal para una película existencialista, llena de depresiones humanas. Dos cuerpos paralelos, una cama y respiros separados. Ella, que había esperado ese momento para preguntarle a él qué sentía, quedó en silencio. Las palabras sobraban, el reflejo era claro.
Él le dio la espalda, y se hizo al dormido. Ella se sentó en el borde de la cama y comenzó a buscar su ropa. Sabía que debía irse.
En Eustaquio
Dos de la mañana. Una mosca entró a mi oreja mientras dormía. No sé si fue sueño o realidad, aunque siento haber escuchado un zumbido suyo interno, o mejor dicho, fue uno y medio. Supongo que sus últimas agonías.
Tengo la cabeza con la oreja sobre la almohada esperando que la mosca salga, aunque sea por gravedad, pero siento que sigue ahí, escondida en la trompa de Eustaquio. Si la certeza entre sueño o realidad existiera, entonces podría dormir y despertar tranquilamente.
Ahora, al no tener varillas para las orejas, introduzco una orquilla de cabello, no recomendada por profesores de escuela. No sale. Podría ser que su existencia sea nula, o ya está muy dentro. ¿Cómo podría saberlo?
Media hora después. No puedo dormir, dejaré de culpar a la mosca, aunque literalmente no sale de mi cabeza. Tal vez sólo sea mi resaca. Necesito una soda fría.
Tengo la cabeza con la oreja sobre la almohada esperando que la mosca salga, aunque sea por gravedad, pero siento que sigue ahí, escondida en la trompa de Eustaquio. Si la certeza entre sueño o realidad existiera, entonces podría dormir y despertar tranquilamente.
Ahora, al no tener varillas para las orejas, introduzco una orquilla de cabello, no recomendada por profesores de escuela. No sale. Podría ser que su existencia sea nula, o ya está muy dentro. ¿Cómo podría saberlo?
Media hora después. No puedo dormir, dejaré de culpar a la mosca, aunque literalmente no sale de mi cabeza. Tal vez sólo sea mi resaca. Necesito una soda fría.
17 abril, 2011
Retorno, por un día
Te soñé, con tanta textura que cuando despertaba, sin importar qué hora fuese, sólo exigía a mi mente retornar al sueño. Mi intención era escuchar tu voz, sentir tu mirada y risa, aquella que fue en algún momento hacedora de mi felicidad.
No hubo besos ni caricias, un diálogo poco trabajado, pero a pesar de los vaivenes de la vida, y esa realidad que ya no es nuestra, en tono suave al despedirme me contaste una vez más el secreto de Jaime y Blanca.
Aunque el final para ambos no fue destinado, en el barullo de la distancia había una esperanza. El problema vino después, cuando me persiguió todo el día tu recuerdo, y me metí a nuestras canciones, además de que mis dedos fueron tentados por tu número, pero mi voz iba a quedarse muda ante la tuya.
El día fue tuyo, como tantos otros que te dejé, y te dejaré. La luna se adueñó del cielo. Mañana comienza una vez más la rutina, y el cemento en nuestra historia.
No hubo besos ni caricias, un diálogo poco trabajado, pero a pesar de los vaivenes de la vida, y esa realidad que ya no es nuestra, en tono suave al despedirme me contaste una vez más el secreto de Jaime y Blanca.
Aunque el final para ambos no fue destinado, en el barullo de la distancia había una esperanza. El problema vino después, cuando me persiguió todo el día tu recuerdo, y me metí a nuestras canciones, además de que mis dedos fueron tentados por tu número, pero mi voz iba a quedarse muda ante la tuya.
El día fue tuyo, como tantos otros que te dejé, y te dejaré. La luna se adueñó del cielo. Mañana comienza una vez más la rutina, y el cemento en nuestra historia.
15 abril, 2011
Maldita bruja
Dicen que cuando el padre de Virginia la castigó por haber llegado a las once a casa, entre gritos y golpizas ella alzó un alarido y le dijo: “Deja de gritarme tanto. Ojalá te volvieras mudo”. Él no calló y le dio una paliza más fuerte por haber levantado la voz.
A la mañana siguiente algo raro sucedió. Don Fermín tenía dolor de cabeza y garganta. Cuentan que le vino como un resfrío, pero uno tan fuerte que estuvo sin hablar por casi una semana. Se comunicaba escribiendo en una pizarra pequeña, así que apenas vio a Virginia puso: “Maldita bruja. Buen día, hija mía”.
A la mañana siguiente algo raro sucedió. Don Fermín tenía dolor de cabeza y garganta. Cuentan que le vino como un resfrío, pero uno tan fuerte que estuvo sin hablar por casi una semana. Se comunicaba escribiendo en una pizarra pequeña, así que apenas vio a Virginia puso: “Maldita bruja. Buen día, hija mía”.
Consumada
Juego con un cuento como si fuera bueno. Lo leo repetidamente, en él me encuentro, me detengo y me pierdo. Se hizo mi laberinto y mi hogar.
La presencia de un espectro, de un santo, de un hotel de porcelana hacen que el cuento no se vaya. Tengo ganas de comer su papel, pero no puedo. Anoche estuve comiendo lapiceras, y no me hicieron mucho bien. La tinta de las hojas desgana el apetito.
La luna se esconde tras las nubes, mientras las letras del cuento dan giros chispeando como estrellas. El cuento me devorará, sólo de ello estoy segura. Sus mandíbulas no se detendrán, yo seré el papel.
La presencia de un espectro, de un santo, de un hotel de porcelana hacen que el cuento no se vaya. Tengo ganas de comer su papel, pero no puedo. Anoche estuve comiendo lapiceras, y no me hicieron mucho bien. La tinta de las hojas desgana el apetito.
La luna se esconde tras las nubes, mientras las letras del cuento dan giros chispeando como estrellas. El cuento me devorará, sólo de ello estoy segura. Sus mandíbulas no se detendrán, yo seré el papel.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)