21 abril, 2011

En Eustaquio

Dos de la mañana. Una mosca entró a mi oreja mientras dormía. No sé si fue sueño o realidad, aunque siento haber escuchado un zumbido suyo interno, o mejor dicho, fue uno y medio. Supongo que sus últimas agonías.

Tengo la cabeza con la oreja sobre la almohada esperando que la mosca salga, aunque sea por gravedad, pero siento que sigue ahí, escondida en la trompa de Eustaquio. Si la certeza entre sueño o realidad existiera, entonces podría dormir y despertar tranquilamente.

Ahora, al no tener varillas para las orejas, introduzco una orquilla de cabello, no recomendada por profesores de escuela. No sale. Podría ser que su existencia sea nula, o ya está muy dentro. ¿Cómo podría saberlo?

Media hora después. No puedo dormir, dejaré de culpar a la mosca, aunque literalmente no sale de mi cabeza. Tal vez sólo sea mi resaca. Necesito una soda fría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario