19 febrero, 2013

Al recuerdo

Miércoles por la noche. Terminé el examen de Epistemología a las 19:30. El docente me detuvo antes de salir del aula para darme un pequeño presente: "Cantar de los Cantares" (Prólogo, preludio y traducción de Juan Araos Uzqueda), explicando en voz privada que el libro estaba hecho para leerlo "con un prójimo".


Entonces sentía mi rostro sonrojado, quería agradecerle con un rápido abrazo, pero habían muchos espectadores en aula que seguramente ya se andaban preguntando por qué un libro para mí, si mis notas no destacaban o llegaban a la altura del 100% como las de dos muchachos en la sala.

En todo caso, quise reír contigo esta alegría, mas mis llamadas fueron al viento. Recordé que no vi "Los amantes del Círculo Polar" porque también reservé la película para alguien y tengo guardados algunos tesoros más para ser compartidos. La vida me brinda Soledad y ya no sé si esperar a un prójimo... tal vez debería darme cuenta que debo aprender a leer, oler, caminar, dialogar, observar conmigo en mí. Y es que a ratos a esa señorita Soledad le gusta cavar lagunas.

No alcancé a darte el regalo navideño, menos el de Reyes... Tal vez tampoco llegues en julio como habíamos quedado y permanezcas en esa ciudad con tu familia (la curiosidad me está consumiendo, o mejor dicho, la incertidumbre).

Sólo espero que no vuelvas a olvidarte de mí tanto tiempo, que yo te tengo presente a las seis de la tarde.
Buena estadía en tus tierras,

quien alguna vez fue.

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