21 febrero, 2013

Carta

Sr. Luis,

Sus palabras viajan por el tobogán de los ojos y de los oídos (lo escucho). Van directo a mi corazón.
Quisiera comprender lo que hace con alguien. Su necesidad de conocer la intimidad de otras mujeres, el compartir fotos, frases, textos y canciones que hablan de amor. Quisiera saber si se desespera por ver un mail o recibir una llamada que no sea la mía, si manda poemas que gritan "¡la pienso, extraño, y, además, llueve!". Quisiera que no me afectase tanto, lo quisiera mucho, no sabe cuánto, pero duele. Quisiera que las palabras más bellas que nacen en su boca y de sus dedos llegasen solo a mí.
Haré que esto sea un momento. Si hago de esto mi vida seré Pizarnik, y de ella sólo amo sus letras, no su final. Sabe, usted, que siempre soñé con finales felices. Cuando beso su frente, pienso en que un día la besaré y su cabello será todo blanco. Ese día le regalaré la sonrisa más dulce.
Muchas canciones de amor y películas me hicieron mal. Quisiera no ser tan sensible, que la química y la psicología fuesen diferentes en mi ser. Quisiera, lejos de toda poesía, dejar de decir "quisiera" y saber amarlo más.
Lo que es, lo llevamos latente y oculto, entre sangre, carne, alma y huesos, al lado izquierdo del cuerpo y sólo se lo escucha con "lo primal del viento".

Je vous aim,
Andrea

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