Años que no te veía llorar así, en la ducha. Sé que ahí lloran los desconsolados, yo también lo hice. Pareciera que la regadera acompañara el llanto. Pero qué te dije sobre los mensajes, no leas, no caigas como tu tía Rosa que luego llamó a tu mamá para que la ayude en sus decisiones. No hagas las escenas que criticabas de Alejandra, ni tampoco busques que él te lo cuente. Los hombres engañan en silencio por cobardes. Te arrojan pistas para volverte loca, luego escapan y te juzgan a ti por terminar la relación. No te tientes con su celular sobre la mesa, no lo hagas, él se dará cuenta y tu corazón terminará destrozado.
Lo hiciste pero, no me escuchaste y ahora lloras desconsoladamente. Si tan solo pudiera abrazarte. Comprendo tu curiosidad, comprendo tus inseguridades, las he conocido muy de cerca, pero no debías haber hecho eso, sabes que no. Ahora estás que no sé cómo calmarte.
Piensa en las eternidades de felicidad juntos, no en los sueños, son traicioneros, sé fuerte, levántate, vístete, verás que dejarás de llorar. Y olvida el celular, déjalo sobre la mesa, no toque esa piedra de fuego. Deja el engaño, bien sabemos las dos lo que realmente sientes.
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