1/07/11
Llegaste Julio, tanto te había esperado.
5/07/11
Julio, si tan sólo no fueras tiempo, Julio. Si supieras lo que es quedarse y esperarte un año. Si permanecieras un rato más con tu manto azul, y si con eso no desequilibraras mundos. Oh, Julio, sobre todo si tuvieras oídos o si éstos no fuesen de hielo.
06/07/11
Julio, en ti me envuelvo
sujeta a palabras que vienen sin alevosía,
llegando tú con una afonía que busco descifrar
a través del tiempo.
Me aferro a él para comprenderte
pues somos dos relojes de distinta cuerda
en bolsillos separados de algún dios
hijo de Cronos y Afrodita.
11/07/11
Tu invierno me llevó por rutas de polvo a ver estrellas con silencio de río seco. Busqué tus ojos y divisé sombras. Mis manos se unieron al universo y quise pensar que ahí también se hallaban tus dedos, tal vez sobre los míos. Mi silencioso Julio, en el frío estabas, lo sé.
12/07/11
Día de pasado. La unión con el presente fue en el abrazo profundo, aquel que tuvimos repetidas veces a las seis de la tarde. No es que no me haya gustado, Julio, pero sabes que el pasado y yo tenemos un conflicto relacionado al olvido. ¿Podrías hacer que este día no existiese después, que nuestro calendario aprenda a olvidar la amalgama destinada del uno con el dos, y del uno repetido pueda irse al acompañado por el tres?
14/07/11
Tuve un sueño donde desaparecía, mas no sabría decir si mi ida era circular como la tuya. La despedida fue como mamá me enseñó, con un abrazo. No quise usar palabras lastimosas que pudieran devolver dolor. No sé si justifica, pero un "te quiero" y "I care about you" me parecieron la mejor manera de salir, frases sinceras que podrían haberme hecho resbalar en lo cursi. Qué más, poco importa ya.
Sabes Julio, la tierra que esperaba tantas noches y dormía en mí era hostil (¿la habrás sentido alguna vez?). Me hice daño imaginándomela como al principio, cuando estaba cubierta de nieve y yo creía que ahí podríamos construir una carpa de playa. La tierra cambia Julio, como tú y yo. La nieve se descongela, los ríos crecen, el agua se va. Uno despierta, vive y vuelve a dormir.
15/07/11
Una amiga confesó entre Huaris que conoció 24 Julios. ¡Tantos!, pensé. Me contó que hay personas que llegan a conocer a más de 100. No lo imagino. Ni si quiera imagino 100 Andreas juntas, ¡qué horror!
Como tú ya sabrás que me obsesiona el número 25, le regalé Rayuela para que complete el círculo y conozca un Julio más.
Pensando en ese escritor comprendí dos tipos de eternidades: la suya que consiste en quedarse más allá del tiempo, y la tuya, que radica en el retorno constante.
18/07/11
Querido Julio,
18 horas del día 18. Hoy envié un cuento a un concurso desconocido, con jurados que hablan francés, español chilenizado, español de Castilla, español gaucho y español mexicano (mi favorito). Vi que leerán todo el material enviado hasta mitades del próximo mes, luego darán una respuesta parcial. 18 seleccionados.
Si hubiera enviado el cuento en sobre, supongo que tendría temor de la posibilidad de que las hojas volaran por rumbos apartados, claro que ni esas dudas quitan el gusto de ver estampillas o repasar con la lengua húmeda el borde del sobre para asegurar su sellado. Ahora que se envía casi todo por mail (cartas, besos, abrazos, sonrisas, pretensiones), mi temor es nulo. En este caso, sé que el cuento llegó, una respuesta automática avisó la recepción.
Es tan distinto a los días cuando intercambiaba cartas con algunas primas, Julio. La respuesta se prolongaba meses. En ese tiempo mandaba besos a los aviones que pasaban por el cielo gritando los nombres de ellas, como si el avión se dirigiese a aquel destino o si las turbinas dejaran escuchar mis deseos, principalmente, como si ellas supiesen lo que les enviaba para recibirlo. Ahora las tengo de contacto en unos tres medios instantáneos de Internet, y aunque los saludos no son fluidos, sé que están porque veo sus frases, fotos y/o novios. El observar su presencia reconforta, haciendo que las palabras se reduzcan.
Vuelve a mi mente la respuesta de recepción del cuento, pienso en la respuesta, también automática, que me llegará informándome que el cuento está dentro o fuera de los 18 finalistas, en el maquinal sistema diario de noticias o cursos que llega a mi correo y que me gustaría mucho alguna vez recibir un poco más de texto que no sea parte de la reproducción maildiática.
Bueno Julio, debo poner punto final a esta carta que esperan a ser respondidos algunos mails de trabajo. Escribo pronto, saludos.
Andreaªª
20/07/11
Julio, tu nombre es el inicio de este párrafo. Él es necesario y extraño. Rima perfecta en incierto destino de tiempo. Me provoca verso, Julio.
Verso, provócame
tiempo de destino incierto
en perfecta rima.
Extraño y necesario es
el párrafo este de inicio.
Él es nombre.
Tú, Julio.
(Ya sabrás cómo leerlo)
23/07/11
Mochila Punto Corbatas Punto Tacos Punto Gafas Punto Hotel Punto Cable Punto Ducha Punto Ropa Punto Trabajo Punto Taxi Punto Trabajo Punto Colectivo Punto Trabajo Punto Prado Punto Trabajo Punto Picante Punto Aparte
Sueño Punto Hotel Punto Celular Punto Voz Punto Mensaje Punto Cine Punto Mensaje Punto Avenida Punto Frío Punto Mensaje Punto Hotel Punto Soledad Punto Mensaje Punto Película Punto Mensaje Punto Voz Punto Abrigo Punto Cabello Punto Aparte
Puerta Punto Abrazo Punto Amigo Punto Boliche Punto Tragos Punto Boliche Punto Auténtica Punto Boliche Punto Huari Punto Morenada Punto Risas Punto Huari Punto Coctel Punto Lágrimas Punto Coctel Punto Taxi Punto Anticuchos Punto Taxi Punto Hotel Punto Aparte
Día Punto Desayuno Punto Prado Punto Brujas Punto Gente Punto Dinero Punto Voces Punto Monedas Punto Bultos Punto Calles Punto Distancia Punto Terminal Punto Final
27/07/11
Frente a mí divisé dos brazos con un mismo destino. Yo estaba en un bar con los codos apoyados en una mesa descuidada de madera. Levanté la copa de cerveza y mientras ingería el líquido que marcaba un horizonte en la base, pude ver frente a la tabla garabateada diez pequeños dedos jugando a los enamorados. Diez dedos que al encontrarse con mis ojos, se soltaron de sus manos y vinieron a arañar mi ropa. Cinco de ellos, los que en algún momento me conocieron muy bien, tomaron mi cuello descubierto y lo apretaron para que no salgan palabras ni por los ojos. Solté el vaso, ya no podía sostener ni sostenerme. Los dedos cayeron cuando me puse de pie. Preferí abandonar el lugar en búsqueda de algún calmante, aunque hay dolores Julio, que ni la más poderosa aspirina sabe sanar.
31/07/11
Un silencio incómodo nos invadió desde hace días. Tardé mucho en comenzar a escribir. Abrí una y otra vez mi carpeta y entre ello sólo lograba destapar y tapar mi lapicera repetidas veces. No podía articular frases. La llana blanca reflejaba las palabras invisibles que giraban en mi cabeza. Pasamos juntos treinta y un días para tener que despedirnos, siendo difícil decirte adiós si eras como mi sombra cuando había luz y nos disolvíamos cuando estábamos a oscuras o tenía los ojos cerrados.
Llegaste a conocer los verbos y adverbios de mi cotidianidad, aunque no comprendíamos nuestros ritmos del todo. Tu puntualidad me enervaba, lo confieso, y sé que tú tampoco pudiste ni podrías acomodarte a mis destiempos; aún así, despertábamos y dormíamos juntos.
Ahora te vas Julio. Tengo un reloj frío y negro de muñeca que avanza segundo tras segundo mostrándome tu destino. Su circularidad me visualiza tu retorno, circularidad que atemoriza porque aquel engranaje que la hace, me parece entrópico y traicionero.
¿Tú eres como una pieza ahí, Julio? Dime, ¿no te asfixia el dar vueltas y no tener una salida ante aquel destino escrito?... Disculpa las interrogantes inoportunas que llegan cuando tenemos tan poco tiempo.
Ve Julio, ve. Si te animas a mirar mi rostro descubrirás en mí más de lo que estas palabras pueden darte en este momento. Volveremos a vernos, seguramente estaremos diferentes, pero al final seremos nosotros.
No dejes de llamarme, que acá me quedo Julio esperándote.
No hay comentarios:
Publicar un comentario