21 febrero, 2011

Sin señal

La vieja radio de cocina se despide. Son más de las 2 y Sandra no puede dormir. Está sentada en el comedor desde hace horas, y ni el irritante sonido de la emisora la pone de pie. El té está frío, tanto como el cadáver de un marido que reposa en la alcoba.

La radio que parece no apagarse, mañana terminará el día hablando de Sandra, mientras ella permanecerá en silencio.

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