¡Ay, pero qué ch’iti! Con decirles que cuando la señorita subía al trufi le dijo "mentirosa, no vas al aeropuerto, estás yendo a la Ceja, clarito es". Su papá que manejaba lo miró para que callara y él volvió a repetir: “¡Clarito es!”.
Y tenía razón el chango.
Él sabía cobrar los pasajes con una destreza y concentración única, para no equivocarse cobrara en orden, por filas, de la ventana izquierda a la derecha. Hablaba con los pasajeros y los hacía reír.
Recuerdo que cuando dos amigos cambas hicieron parar el trufi les dijo: "sólo hay para uno, "maya"… aj, pero ustedes, qué van a estar entendiendo aymara”.
Sorprendida estoy. ¡Ese ch’iti, sí que era capo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario