¿Dónde esconde la noche tus ojos?
Si se abrieran, estuvieran cubiertos en mis manos
y los arrojaría por la ventana cual travesura,
sólo para confundirlos con estrellas.
Vería cómo se van para unirse a ellas
pero las estrellas no son dulces, tus ojos sí,
entonces retornarían a mi ventana.
La noche los llevaría a pasear, lo sé,
los alejaría de mis manos
y comenzaría a jugar con ellos
frente a las luces de semáforos.
Los faros de las plazas sin almas
serían testigos del pasar de tus ojos.
Mis manos no llegan a la ciudad,
tus ojos viajan entre la luz artificial.
¿Dónde esconde la noche tus ojos?
Mis ojos ya ciegos
con las manos abiertas esperan tus ojos.
Tus ojos vuelven, el frío llega, se siente un amanecer,
me pongo tus ojos,
de día me toca ver.
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