29 febrero, 2012

sms

“Lloro y no me gusta. Tengo los ojos hinchados y la cara deforme. Siempre fui llorona, pero no pensé que iba a llorar por ti. Me dueles, mas yo no quiero hacerte doler, no es lo que quiero. Yo quiero hacerte bien.”

Tachó lo escrito, era muy largo para mandárselo por el celular. Las palabras y el recuerdo dolían y el papel con el que se limpiaba la nariz tenía ya demasiados huecos, estaba húmedo y frío. “Maldito, me haces llorar”. No, era poco texto, pero terminaría causando más risa que demostrando lo que ella sentía. “Te odio” tampoco iba. No sentía odio, y si lo hiciera no se lo diría. Días atrás se dijeron “te amo”. No quería retractarse tan rápido. Si alguien iba a decir “ya no lo hago” no iba a ser ella.

Llamarlo tampoco resultaría fácil. ¿Qué decirle?, seguramente él ya se puso a trabajar, era fácil hacerlo, no se reprochaba por sus palabras, todas, de cierta manera, le parecían correctas. Ella lo sabía, él lo creía. Ella sabía que esta no sería la primera vez que algo así pasara. Ella no tenía “perdón” entre sus palabras. No esta vez, no le correspondía. Si alguien debiera disculparse, sería él.

“Haz lo que quieras, boludo”. Se puso el pijama, apagó el celular y se metió a la cama. Qué más daba, era un boludo.

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